…¿Cómo se empieza?, ¿qué piensas cuando abres los ojos por primera vez?, ¿cuánto tiempo tardaré en dejarme caer?, ¿cuánto tiempo estaré aquí sin ser sustituido por algo o alguien mejor o más eficiente?…
Bienvenidos, bienvenidas. Sed conscientes de quiénes sois. Yo intento ser consciente de que soy enfermero, o quizá que estoy enfermo: de vida, de sueños, de cuidados y de ciencia, de voces y de desorden.
Aquí encontraréis esa taberna, ese círculo de lectores, ese grupo desaliñado de pensantes bruscos, mutilados por la vida y absortos por la belleza que les ilumina en esta mañana fría. Una taberna donde comer, donde sentir, donde dejarse llevar y a la que volver cuando el frío, el desorden y el ruido aterren tu realidad. Un lugar que huele a caldo de huesos en invierno, a castañas asadas en otoño, a flores en primavera y a sal en verano.
No te fijes en lo que llevas puesto; nos interesa lo que no muestras, lo que más te pesa o lo que flota en tu pensamiento. A veces no sabemos separar qué pensamos de lo que sentimos; yo, al menos, no lo consigo.
No nos importa tu edad ni tu pasado o tu futuro. Todos venimos de lugares dispares, inhóspitos. Todos reímos y lloramos. Y, sin darnos cuenta, llegamos a donde nos propusimos, sin enterarnos del camino. Luego buscamos descansar, mirar atrás y aprender de aquella piedra que, sin querer, chutamos hacia adelante para volver a encontrarla y tropezar —por gusto o por inercia— con ese aprendizaje que, al final, no quiere soltarnos de la mano.
Ufff…
Menudo inicio.
Vamos por partes.
Soy Enfermero Barbero. Un hombre de mediana edad, preso de sus emociones, ocultista de recuerdos que le abrasaron u obligaron a sentir dolor. Un niño, en el fondo; un niño al que le fue muy bien escribir, con canciones en bucle (como ahora), y que encontró ahí una forma de vaciarse para poder caminar más ligero.
Aquí quiero empezar —desde esta etapa más adulta— a recuperar la costumbre que perdí. Creo que llevo años gritando “volver”. Vamos a ver si logro escucharme de una vez.
Saludos, salut y sonrisa: que la vida son dos días y uno llueve.
Att.: Tu EnfermeroBarbero de confianza.

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